Alarmante panorama: siguen muriendo menores indígenas en Bogotá, hacen llamado urgente al Gobierno

Alarmante panorama: siguen muriendo menores indígenas en Bogotá, hacen llamado urgente al Gobierno

Los embera son una comunidad indígena oriunda de los departamentos de Antioquia, Risaralda y Chocó. Un grupo de estas personas se asentó hace más de siete meses en el Parque Nacional de Bogotá y producto de sus precarias condiciones de salubridad han empezado a morir los niños que allí habitan.

«Mi hijo murió porque acá los niños no comen, no tenemos como alimentarlos, a veces tenemos que comer animales de monte que están en los cerros, estoy muy triste por esta situación y queremos que nos ayuden pronto», manifestó Patricia Arce Murillo, una de las personas

Hace unos días un menor recién nacido falleció por desnutrición y hace dos meses murió otro niño por infecciones en los pulmones. Las condiciones en las que estos indígenas embera permanecen, han incidido en la salud sobre todo de los más pequeños.

«Mi nieto falleció por negligencia de las personas de un hospital de sur, no tenemos ayudas de nadie, los niños pueden morir por infecciones, los fríos de la noche son terrible, no pudimos enterrar a nuestro nieto, porque ninguna persona nos ayudó», indicó por su parte Cristóbal Kerakamaciantua.

Esta comunidad es desplazada por la violencia y tuvo que salir de sus territorios por enfrentamientos entre el Ejército Nacional y el grupo guerrillero Eln. Según el Distrito, lo único que pueden hacer es brindar acompañamiento en alimentación y seguridad en lo posible.

Adicionalmente, esta etnia está conformada por 42.000 individuos aproximadamente, distribuidos en 7.500 familias en Colombia.

Este grupo de indígenas que deambulan en las calles de la capital de la República solicitan acompañamiento de las autoridades, ya que, se puede observar altos índices de contaminación y continúan llegando más familias, en especial, mujeres en estado de embarazo.

Un año sin la estatua de Sebastián de Belalcázar

Un año sin la estatua de Sebastián de Belalcázar

Qué dice la Alcaldía de Cali?

Un año después de ser derribado el monumento de Sebastián de Belalcázar en la ciudad de Cali, por parte de los indígenas Misak, en el marco del paro nacional de 28 de abril de 2021, la Personería de Cali emitió una acción preventiva en contra de la administración municipal, donde se le pide al Alcalde de la ciudad, dar celeridad al proceso correspondiente a la reinstalación de la estatua. “Se encontró que desde el pasado 3 de diciembre del 2021 ya se había informado por parte del contratista restaurador la finalización del trabajo, el cual fue recibido por funcionarios de la Alcaldía el 30 de diciembre del 2021, pero a la fecha no ha sido reinstalada. Por lo que, la entidad no encuentra justificación para que el Distrito no haya procedido con la instalación de este bien patrimonial”, dicta el documento emitido por la Personería.

Sigue, “En garantía de los derechos de los caleños, la preservación y mantenimiento de los bienes patrimoniales es fundamental y una obligación a cargo del Distrito, por eso desde la Personería instamos a la Administración para que gestione de manera inmediata la reinstalación de la estatua de Sebastián de Belalcázar, en atención a sus cualidades y valores de carácter cultural que representa para los habitantes en el ámbito local, nacional e internacional”.

Cabe recordar que la restauración supero los 280 millones de pesos.

De acuerdo a los hecho, el secretario de Cultura de Cali, Ronald Mayorga, afirma no tener clara una fecha exacta, pero que falta poco.
“Belalcázar ha surtido el trámite de restauración, un proceso que inició pidiéndole a la aseguradora que se encargara de cubrir todos los gastos, comenzó el proceso de restauración y ahora estamos en la etapa de adecuación de los trámites logísticos que nos permitan que ese regreso se dé con todas las condiciones de seguridad y que no vuelva a ser vandalizado”, dijo.

​Así mismo afirmo que “sigue firme la idea de tener dos nuevos monumentos en el lugar, se han realizado ya varias reuniones y mesas de trabajo con comunidad afro e indígena, porque queremos que esto sea bajo procesos de concertación y de construcción colectiva”.

Desde la Alcaldía de Cali, no se desconoce dicho proceso y jamás se ha negado la devolución e instalación de la estatua en su sitio de origen.

Por su parte la Personería distrital dio plazo a la Administración municipal hasta el miércoles de la próxima semana.

 

Bogotá: Murió un bebé de tres meses de la comunidad Emberá asentada en el Parque Nacional

Bogotá: Murió un bebé de tres meses de la comunidad Emberá asentada en el Parque Nacional

Por complicaciones de salud, un bebé de tan solo tres meses, perteneciente a la comunidad embera que se encuentra asentada desde hace varios meses en el Parque Nacional de Bogotá, falleció en las ultimas horas.

Según un comunicado publicado por la Secretaría Distrital de Salud, el bebé de tan solo tres meses de nacido había presentado varias complicaciones médicas, por lo cual había sido ingresado en varias ocasiones al hospital.

De acuerdo con las declaraciones oficiales, el bebé nació el 16 de noviembre del 2021 con precarias condiciones de salud y requerimiento de oxígeno permanente. Sin embargo, los papás lo retiraron voluntariamente en las ocasiones que fue trasladado a la clínica.

No obstante, el menor fue de nuevo remitido al Hospital Santa Clara por la detección de una posible infección respiratoria el pasado 17 de enero.

De allí fue remitido al Instituto de Cancerología el 22 de enero,en donde estuvo hasta el 3 de febrero para volver al Santa Clara a continuar con sus tratamientos.Pero debido a estas circunstancias, el bebé falleció a los días de ingreso.

La Secretaría reiteró a la comunidad indígena que permita que el servicio de salud los revise y el cumplimiento de los tratamientos recomendados para su bienestar.

Colombia, país pluriétnico y multicultural: Así avanza la construcción del Plan Decenal de Lenguas

Colombia, país pluriétnico y multicultural: Así avanza la construcción del Plan Decenal de Lenguas

De acuerdo a un reporte de la ONU, Colombia reconoce 69 lenguas propias, de las cuales 65 de ellas son lenguas madre indígenas que siguen vigentes en 30 departamentos del país.

Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), estas lenguas son usadas por tan solo 400 mil personas. Entre ellas están: Achagua, Naka, Kogui, Nasa-Yuwe, Pisamira, Tikuna, Embera, Ette y Yuruti

Este hecho invita a usar políticas y recursos que el estado debe destinar para la conservación de esta tradición oral. Así está especificado en la ley 1381 de 2010, ya constituyen parte del patrimonio inmaterial de la humanidad.

Por lo anterior, desde el Ministerio de Cultura, en coordinación con el Gobierno Nacional, construyeron el Primer Plan Decenal de Lenguas Nativas de Colombia, que buscará proteger y evitar la extinción de 68 lenguas nativas.

Entre ellas 65 indígenas, dos criollas (Palenquera y Creole) y una romanés hablada por el pueblo gitano o Rrom. Con esta iniciativa se beneficiarán 115 pueblos indígenas, que suman casi 2 millones de colombianos.

Dicho plan busca la protección, fortalecimiento y aprendizaje de cada una de las lenguas nativas con que contamos en el territorito nacional y paralelamente busca acabar con la desigualdad social, Educativa y política que minan a las llamadas minorías. Aseguró la Ministra de Cultura, Angelica Mayolo.

Coca-Cola recibe ultimátum por parte de indígenas colombianos

Coca-Cola recibe ultimátum por parte de indígenas colombianos

Diez días es el tiempo que los pueblos Nasa y Emberá Chamí le dieron a la multinacional para explicar el uso no consentido de la palabra coca en su famoso refresco.  Esto dice el texto de la misiva, que fue divulgado por la AFP.

Fabiola Piñacué, mandataria Nasa y firmante, defendió el “derecho” de su comunidad a comercializar su cerveza Coca Pola.

“La hoja de coca es uno de los elementos principales de la cultura Nasa, basta ya de que nos empiecen a perseguir porque la coca es de otros”, enfatizó.

A través de sus representantes legales en Colombia, Coca Cola ya había exigido tiempo atrás a los indígenas, el no uso de la palabra ‘coca’ en los productos que venden a nivel nacional, luego de su rotundo éxito y notoriedad en ventas, especialmente de su cerveza Coca Pola, que originó la disputa y que llevan 4 años fabricando, alcanzando hoy una producción de 7.000 cervezas al mes.

Ahora, en respuesta, son los indígenas colombianos los que lanzan un ultimátum a la multinacional y se plantean prohibir la venta de Coca-Cola en sus territorios, por el “uso no consentido” de la palabra coca, una de sus plantas sagradas.

La coca es un símbolo ancestral para los pueblos originarios indígenas, que mastican la hoja  y la utilizan en rituales y ceremonias propias de su cultura, por lo que la defienden como parte de su “patrimonio ancestral”.

Por lo anterior, afirman enfáticamente que, al registrar su nombre sin consultarlos, la compañía norteamericana habría incurrido en “prácticas abusivas” que violan “la normativa nacional, andina y el sistema internacional de los Derechos Humanos”.

Los pueblos indígenas del sur del país aseguran que, de no cumplir el plazo, tomaran medidas judiciales y comerciales contra Coca-Cola, incluyendo prohibición de la venta de sus productos en los territorios indígenas.

Desde la perspectiva de las comunidades étnicas, sería una baja grande en consumo, ya que el territorio que mencionan, tiene 33 millones de hectáreas, es decir, casi la tercera parte del país, según la Agencia Nacional de Tierras.

El nombre de la cerveza proviene del término “Pola”, como se le dice a la cerveza en Colombia, y “Coca”, la planta sagrada de los indígenas que además es materia prima de la cocaína.

Colombia es el mayor productor mundial de este estimulante ilegal. Sin embargo, la legislación autoriza a los indígenas a cultivar el arbusto de coca y comercializar otros productos a base de sus hojas.

Casi tres meses después del pedido de Coca-Cola, la Cola Pola sigue en el mercado a un precio de unos $8000 pesos colombianos, la lata.

Como antecedente se tiene que, en el año 2012, la justicia falló a favor de una organización indígena que demandó a un empresario colombiano por registrar la marca “Coca Indígena” sin consultar a los representantes de los pueblos originarios. Tras la decisión, la marca salió del mercado.