En menos de una semana, dos derrames de petróleo impactaron gravemente a las comunidades indígenas en la región Amazonas, en la Amazonía norte de Perú. Estos incidentes sucedieron durante la primera quincena de febrero y afectaron a al menos ocho comunidades indígenas, lo que agrava la larga lista de emergencias ambientales por derrames de hidrocarburos que han afectado la selva peruana en las últimas décadas.
El primer incidente ocurrió el 8 de febrero, cuando 800 barriles de petróleo fueron vertidos en el río Nieva, a causa de una perforación en el Oleoducto Norperuano, cerca de la comunidad Shawit, en el distrito de Santa María de Nieva. Apenas cinco días después, el 13 de febrero, un segundo derrame afectó la quebrada Putuchip, donde 36.5 barriles de crudo llegaron hasta el afluente en la misma región. Según la empresa Petróleos del Perú (Petroperú), ambos derrames fueron provocados por atentados a la tubería.
Petroperú explicó que los atentados fueron ejecutados con precisión, utilizando maquinaria especializada, lo que indica que se trató de un ataque planeado y coordinado. Desde enero de 2023, se han registrado doce cortes similares en el Oleoducto Norperuano, lo que lleva a la empresa a exigir una mayor seguridad en la infraestructura y sanciones para los responsables. Los ataques han sido reportados al Ministerio Público.
Impacto en las Comunidades Indígenas
La comunidad indígena Awajún, que agrupa a más de 245 comunidades en varias regiones del país, está particularmente afectada por los derrames. Según Gil Inoach, presidente del Gobierno Territorial Autónomo Awajún, alrededor de 700 familias han visto sus medios de subsistencia gravemente comprometidos. Los cultivos de cacao y yuca han sido destruidos, y las fuentes de agua están contaminadas, lo que ha afectado la seguridad alimentaria de las familias.
Las autoridades locales y organizaciones indígenas han señalado que la falta de asistencia, tanto en salud como en ayuda alimentaria, ha empeorado la situación. «No han llegado las brigadas de salud y los alimentos distribuidos fueron pocos», agregó Inoach. Además, se sospecha que algunas personas vinculadas a Petroperú podrían estar involucradas en estos atentados, ya que se requiere maquinaria especializada para realizar los cortes en el oleoducto.
Repercusiones en la Amazonía y la Industria Petrolera
Este tipo de emergencias no son un hecho aislado. Según el informe «Las sombras de los hidrocarburos», entre 1997 y 2023, se han registrado más de 800 derrames de petróleo en la Amazonía peruana. De los 1,462 derrames reportados en todo el país, un 57% de ellos han ocurrido en esta región, afectando gravemente tanto al ecosistema como a las comunidades indígenas que dependen de estos recursos naturales.
Expertos de organizaciones como Oxfam señalan que la falta de infraestructura adecuada en el Oleoducto Norperuano ha sido la principal causa de los derrames, aunque los atentados también han aumentado en los últimos años. Miguel Arévalo, coordinador de programas de Oxfam, explicó que la mayor parte de estos derrames no se debe a sabotajes, sino al mal estado de la infraestructura.
Medidas y Respuestas Ante la Crisis
La respuesta de las autoridades y la empresa petrolera ante estos derrames ha sido insuficiente, según las comunidades afectadas. Aunque Petroperú ha enviado equipos técnicos para contener el crudo derramado y mitigar los daños ambientales, la organización indígena Awajún ha decidido tomar la iniciativa, organizando charlas informativas sobre los derechos legales y los peligros de estos ataques al oleoducto.
A pesar de los esfuerzos por frenar los impactos de estos incidentes, la falta de soluciones a largo plazo y el daño continuo al medio ambiente siguen siendo grandes desafíos. Las comunidades continúan exigiendo acciones concretas para evitar que estos eventos se repitan y para garantizar su derecho a un ambiente sano y seguro.