Luego de surtir las etapas de diagnóstico, formulación y avanzar en la segunda etapa de participación ciudadana, la Administración Distrital hizo público el proyecto del ‘Plan de Ordenamiento Territorial (POT) ‘El renacer de Bogotá’  2022-2035’, con el que se propone un modelo de ocupación y ordenamiento territorial local, urbano y regional, que le permitirá a la ciudad su reactivación, reverdecimiento y recuperación.

El Plan de Ordenamiento Territorial que propone la alcaldesa Claudia López para la vigencia 2022 – 2035,  es una apuesta por el renacer de Bogotá, porque después de décadas de crecimiento segregado, de desconocer la ciudad región, de depender del bus, de los combustibles fósiles, del carro, de prácticas insostenibles como la expansión desaforada, la degradación del ambiente y el endurecimiento de ecosistemas; después de la pandemia y la crisis social y económica que está causando, Bogotá tiene la oportunidad y la obligación de reinventarse. De levantarse, rectificar el rumbo y recuperar la esperanza de la ciudad que todas y todos sueñan.

“Este POT es para renacer socialmente de la pobreza, económicamente del desempleo que nos ha dejado la pandemia, que nos permitirá renacer para reverdecer, para garantizar la paz, en todos los sentidos”, aseguró la alcaldesa Claudia López, quien agregó que “Bogotá debe pasar de ser una selva de cemento a una selva verde; este sueño es perfectamente posible”

Por su parte la secretaria Distrital de Planeación, María Mercedes Jaramillo, expresó que “este POT es la mejor oportunidad que tenemos colectivamente para salir de la crisis que nos deja la pandemia; es un POT que por primera vez territorializa el cuidado, consolidando una red distrital de equipamientos, que reducen desigualdades históricas, especialmente para las mujeres, quienes se han dedicado a las labores del cuidado, y además propone las condiciones para la reactivación de la economía y generación de empleo que la ciudad necesita”.

“Este es un POT que protege integralmente la Reserva Van der Hammen en el norte de la ciudad. Es un POT que decidió no urbanizar el único suelo rural de planicie y de conexión ecosistémica que nos queda entre los cerros orientales y el río Bogotá que es la Unidad de Planeación Local (UPL) norte”, enfatizó la alcaldesa Claudia López, al explicar que “este no es un proyecto de ciudad, ni de POT, es un proyecto de generación. Porque son más de 1,300 hectáreas para consolidar el mayor bosque urbano de América”.

Las  iniciativas de este POT se enmarcan en cada una de las cuatro estructuras que lo componen. Dos ordenadoras y determinantes del ordenamiento territorial, que concretan estrategias territoriales de largo plazo: Estructura Ecológica Principal, garante de los equilibrios ecosistémicos, para un modelo de ocupación en clave de sostenibilidad ambiental regional; y la Estructura Integradora de Patrimonios, que se convierte en testimonio de la memoria y valores presentes de la ciudad.

Y otras dos estructuras dinámicas que soportan el desarrollo territorial, humano y social de Bogotá, y concretan objetivos de largo plazo: la Estructura Funcional y del Cuidado que garantiza la equidad y el equilibrio territorial en la localización y disponibilidad de los soportes y los servicios sociales relacionados con el cuidado; y la  Estructura Socioeconómica y Cultural, que busca consolidar un modelo de ocupación del territorio en clave de competitividad y desarrollo humano, cultural y empresarial.