Aumentó un 35% la deforestación en Colombia en el 2024

Aumentó un 35% la deforestación en Colombia en el 2024

En un 35% aumentó la deforestación en Colombia en 2024. Durante el año, fueron deforestadas un total de 107.000 hectáreas, frente a 79.256 hectáreas que fueron deforestadas en 2023

Así lo informó este jueves el Ministerio de Ambiente, al presentar un reporte de la deforestación en el país. A pesar del aumento en el número de hectáreas deforestadas, la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, defendió los resultados. Aseguró que esta es la segunda cifra más baja en materia de deforestación en el país, desde que se lleva este registro.

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«Cuando vemos el acumulado de los tres años (de este gobierno), es una reducción acumulada hasta el año 2024, del 40%. El año más alto de deforestación que ha tenido el país, desde que tenemos récord, fue el 2017, con 219 mil hectáreas. Ahí estaba empezando el proceso de paz y las FARC estaba saliendo del territorio. Luego recibimos en el año 2021 174 mil hectareas. Y este Gobierno, a partir de un trabajo mancomunado con las comunidades y cambiando la política, logró una reducción a 123 mil hectareas, en 2022 y 79 mil en 2023, la cifra más baja de deforestación de los últimos 23 años», explicó la ministra.

Muhamad reconoció que la de 2024 no es una buena cifra, pero señaló que, teniendo en cuenta el contexto histórico, el registro del año pasado mantiene los buenos resultados que ha tenido la política del Gobierno Petro en esta materia.

«Desde el Ministerio de Ambiente hemos consolidado un modelo efectivo junto a las Contención en el país, cumpliendo y superando la meta propuesta en el Plan Nacional de Desarrollo», añadió Muhamad.

La ministra señaló que dentro de las estrategias del gobierno para combatir este fenómeno se identificaron 22 ‘nucleos de desarrollo forestal’, zonas que presentan altas cifras de deforestación, de las cuales cinco registraron incrementos, mientras que cuatro permanecieron en una tendencia similar a la registrada en el 2023.

Entre los principales puntos de deforestación identificados por el Ministerio están los Parques Nacionales Naturales Macarena y Tinigua (Meta).

Según la jefa de la cartera Ambiental, las dinámicas del conflicto armado han dificultado que el gobierno pueda intervenir en zonas que tienen una alta deforestación, como en algunos sectores del departamento del Meta.

En ese sentido uno de los grandes retos del gobierno para este 2025 será intervenir en las actividades de economía ilícita que realizan los grupos armados del país y que limitan la capacidad de reducir la deforestación a nivel nacional. Colprensa

Bogotá. Febrero 20 de 2025. La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, ofrece una rueda de prensa tras presentar el balance de las cifras de deforestación en Colombia durante 2024. En su intervención, destacó las estrategias implementadas el año pasado, comparó los resultados con años anteriores y presentó las metas propuestas para el periodo actual. Foto: Colprensa – Cristian Bayona

General Pedro Sánchez: Nuevo Ministro de Defensa

General Pedro Sánchez: Nuevo Ministro de Defensa

Este miércoles, el presidente Gustavo Petro anunció oficialmente al general Pedro Sánchez como el nuevo ministro de Defensa, reemplazando al saliente Iván Velásquez. El nombramiento se dio a conocer durante la Cumbre de Gobernadores en Villa de Leyva, donde el mandatario confirmó la decisión tras haber consultado con la cúpula militar.

«Tras una reflexión con los altos mandos, he decidido que el próximo ministro de Defensa será el general Pedro Sánchez», señaló Petro durante su intervención. Este cambio es significativo, ya que, por primera vez en más de tres décadas, un oficial activo de las Fuerzas Militares tomará las riendas del Ministerio de Defensa, cargo que tradicionalmente ha sido ocupado por civiles en los últimos años.

Un giro histórico en la defensa nacional

El nombramiento de un militar en propiedad al frente del Ministerio de Defensa marca un regreso a la práctica que se vio por última vez en el mandato del general Óscar Botero Restrepo, durante el gobierno de César Gaviria. Si bien en administraciones anteriores como las de Álvaro Uribe e Iván Duque hubo encargos de militares, la titularidad siempre recayó en civiles.

Esta decisión ha generado críticas, especialmente en sectores de izquierda, que durante años han pedido que el Ministerio de Defensa esté bajo el liderazgo de un civil. El analista político Héctor Riveros opinó: «Este nombramiento representa un retroceso de tres décadas en términos de control civil sobre la fuerza pública».

Trayectoria del general Pedro Sánchez

El nuevo ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, cuenta con una extensa carrera en las Fuerzas Militares. Hasta noviembre del año pasado, Sánchez lideraba el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, donde fue pieza clave en la exitosa «Operación Esperanza». Durante esta operación, un equipo de más de 150 soldados, en colaboración con la Guardia Indígena, logró encontrar a cuatro menores que habían sobrevivido durante 40 días en la selva del Guaviare, luego de un accidente aéreo.

La operación fue considerada un esfuerzo ejemplar, destacando la coordinación entre las Fuerzas Militares, las comunidades indígenas y los voluntarios, lo que permitió salvar la vida de los menores en una situación extrema.

Con este nombramiento, el presidente Petro apuesta por un militar con amplia experiencia en operaciones estratégicas. Este cambio también refleja un enfoque renovado en la seguridad y defensa nacional, lo que podría generar nuevas dinámicas en la relación entre el gobierno y las Fuerzas Armadas del país.

Asesinan a líder indígena en el Cauca: Indepaz denuncia la violencia en la región

Asesinan a líder indígena en el Cauca: Indepaz denuncia la violencia en la región

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) confirmó el asesinato de Jacinto Chocue, un reconocido líder indígena del pueblo Nasa, en el municipio de Páez, Cauca. Chocue, quien también era médico tradicional, fue atacado con arma de fuego en la vereda San Vicente de Togoima, dentro del territorio de Angelina Gullumus, ubicado en el sector de Tierradentro.

Las autoridades indígenas y organizaciones de derechos humanos han rechazado el crimen, alertando sobre la creciente violencia contra líderes sociales en la región. Según Indepaz, con este caso, Colombia registra 23 asesinatos de líderes sociales en lo que va del 2025.

Un crimen que refleja el riesgo para los líderes indígenas

La Asociación de Autoridades Ancestrales Territoriales Nasa Çxhaçxha denunció que el asesinato ocurrió el 18 de febrero. Según su comunicado, Chocue fue atacado por la espalda con una escopeta, recibiendo impactos de perdigones en la base del cráneo. Su cuerpo fue hallado a la orilla de un riachuelo.

La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre los riesgos que enfrentan los líderes sociales en la zona. En su Alerta Temprana 029 de 2020 y el informe de seguimiento, se destacó la presencia de grupos armados ilegales que imponen normas y ejercen control social sobre las comunidades. También se incluyó al municipio de Páez en la Alerta Temprana 019 de 2023, que advierte sobre el peligro para defensores de derechos humanos en el país.

Contexto de violencia en la región

En el Cauca operan varias estructuras armadas, incluyendo el Frente Dagoberto Ramos del Bloque Occidental del autodenominado Estado Mayor Central (EMC), además de bandas locales y la Tercera División del Ejército Nacional. La presencia de estos actores ha generado un clima de inseguridad que afecta a las comunidades indígenas y campesinas.

Este no es un hecho aislado. En el mismo territorio, el 28 de enero sufrió un atentado el comunero Rodrigo Astudillo. Además, el 18 de febrero se registró un intento de estrangulamiento contra una comunera y varias amenazas de muerte en menos de un mes.

Exigen acciones urgentes

La comunidad Nasa condenó el crimen y exigió a las autoridades nacionales e internacionales tomar medidas inmediatas para proteger a los líderes indígenas. “Manifestamos nuestro más profundo rechazo e indignación ante este acto de desarmonía, que atenta contra la vida y el equilibrio en nuestro territorio”, expresó la Asociación de Autoridades Ancestrales Territoriales Nasa Çxhaçxha.

También pidieron la intervención de la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y organismos internacionales como Naciones Unidas y la Cruz Roja. Según la comunidad, estos ataques vulneran derechos fundamentales y ponen en riesgo la vida de quienes defienden sus territorios.

El asesinato de Jacinto Chocue se suma a una alarmante lista de crímenes contra líderes indígenas en el Cauca, una región históricamente golpeada por el conflicto armado.

Las memorias secretas del jefe del Cartel de Cali: revelaciones sobre el proceso 8.000 y la caída de Escobar

Las memorias secretas del jefe del Cartel de Cali: revelaciones sobre el proceso 8.000 y la caída de Escobar

Tras la muerte de Pablo Escobar, el poder del Cartel de Cali aumentó, llegando a controlar el 80% de la cocaína que desde Colombia se enviaba a Estados Unidos, todo esto al mano de su fundador Gilberto José Rodríguez Orejuela, también conocido como ‘El Ajedrecista’.

Capturado y extraditado a Estados Unidos, falleció cumpliendo su condena a 30 años el 31 de mayo de 2022, pero durante sus años de presidio escribió varias versiones de sus memorias, las cuales envió por partes a su hija, y la última versión, acaba de ser publicada bajo el título ‘Gilberto según Rodríguez Orejuela: Memorias secretas del jefe del cartel de Cali’.

En más de 450 páginas, presenta la versión de muchos de los hechos protagonizados o adjudicados al Cartel de Cali, así como episodios desconocidos de su vida personal y familiar, desde su infancia en su pueblo natal, Mariquita (Tolima), así como su vida en Popayán y su llegada a Cali para trabajar como mensajero de droguerias, junto a su historia, una de sus favoritas, de cómo llevó su primer cargamento de drogas hasta Nueva York, por carretera desde Panamá.

También esa fase en la que llevó una doble vida. Ante el mundo, era un próspero empresario e inversor, mientras que construía toda una empresa del crimen que se conocería como el Cartel de Cali, para luego librar una sangrienta batalla por el poder narco contra Pablo Escobar y su intervención en uno de los mayores escándalos en la historia de la política colombiana: el proceso 8.000.

Con autorización de Penguin Random House, Grupo Editorial que publica estas memorias, aquí algunos apartes claves de estas memorias.

PROCESO 8.000

En el libro, Gilberto afirmó que existió una reunión con el entonces precandidato Ernesto Samper Pizano, cuando era embajador en España, conocida en la prensa de esos años como ‘El pacto de recoletos’. Además, habla de un supuesto soborno ofrecido en ese momento.

“Miguel decidió enviar una persona de su entera confianza para que, junto con Alberto Giraldo y Eduardo Mestre, se reunieran con él, en mayo de 1993, en el icónico ‘café de los espejos’ de Madrid. La idea era darle a conocer nuestro deseo de apoyarlo en su aspiración presidencial. De paso, quisimos entregarle un aporte inicial de diez mil dólares para que iniciara su rol de precandidato, cosa que agradeció, pero no recibió. En todo caso se le ratificó que la gente de Cali quería patrocinar su campaña” (página 378).

El ofrecimiento de apoyo también se hizo, según Gilberto Rodríguez Orejuela, a la campaña de Andrés Pastrana. El contacto lo habría hecho su hermano Miguel a través del directivo de esa campaña Álvaro Pava pero, según el relato, no se habría concretado. “Miguel habló inicialmente, le ofreció quinientos millones de pesos, pero Álvaro Pava le dijo que era muy poco y que aspiraba a que se le diera la misma cantidad que le habían dado a Ernesto Samper” (página 379).
El aporte a la campaña Samper se concretó para la segunda vuelta, según el libro. “Les preguntamos cuánto requerían y nos hablaron de cinco mil millones de pesos. Se les hizo saber que era una cifra muy fuerte, que siempre habíamos apoyado políticos, pero no con cifras tan altas” (página 381).

Según Gilberto Rodríguez Orejuela, después de una reunión de la cúpula del cartel de Cali, decidieron entregar la suma que les pedían, pero pidieron un compromiso a cambio. “Desde allá [la campaña presidencial] mandaron una razón: lo que ofrecían era comprometerse en darnos una cárcel digna y un proceso ajustado a la ley; que más no podían, que comprendiéramos la situación del país frente al narcotráfico y la presión que ejercía el Gobierno de Estados Unidos, que era muy difícil” (página 381).

El dinero fue llevado de Cali a Bogotá en varios vuelos. “Coordinaron que la entrega del dinero para la campaña se hiciera en paquetes de regalos custodiados por la Aerocivil. Ese día se hicieron cinco viajes a Bogotá, recibidos por Eduardo Mestre y Santiago Medina, que eran las personas de mayor confianza para Samper, y ese fue el compromiso (página 382).
El proceso no fue a espaldas del candidato, según el autor. “Es aquí donde hago mi consideración sobre el dinero entregado y es que todos llenaron sus arcas y no todo fue para Samper, tampoco que fue a sus espaldas, pero todos comieron su tajada e inflaron los gastos de la campaña” (Página 384).

CONTRA OTROS CAPOS

Según Gilberto Rodríguez Orejuela, pagaron tres millones de dólares por el informante que entregó a Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘El Mexicano’. “La plata se pagó, se entregó al informante la suma acordada de tres millones de dólares y el operativo costó otro dinero. Las felicitaciones le llegaron al general Maza, que directamente, a través de una llamada, se las dio a Miguel. Supimos que la muerte del Mexicano fue un golpe duro para Pablo, que se quedó sin un socio que tenía las mismas prácticas y que era su brazo armado”. (página 359).

También asegura que contrataron mercenarios ingleses para atentar contra Escobar pero que el asalto a Nápoles se frustró por un accidente del helicóptero en el que viajaba un comando fuertemente armado. “En uno de los helicópteros iban los dos mercenarios principales: McAleese y Tomkins. De ese comando también tomó parte, además de Salcedo y Del Vasto, Fritanga, un hombre de las entrañas de Chepe, y el Tigre, piloto, hijo de un general activo, un muchacho agradable, capaz, responsable, que se había preparado muy bien y que además venía de la escuela de su padre, aunque en esta misión no iba con su autorización. Cuando el escuadrón aéreo ya avanzaba, ocurrió lo inesperado. A medio camino hacia la Hacienda Nápoles el helicóptero de los mercenarios se estrelló en un lugar llamado Cuchilla del Silencio, en Antioquia….. Venían sobrecargados de explosivos y municiones que milagrosamente no se detonaron con la caída en medio de la selva”. (página 364).

Según las memorias, el cartel de Cali apoyó al Bloque de búsqueda con dinero y tecnología para interceptar las llamadas de Pablo Escobar, y se pagó una ‘recompensa’ a los oficiales que lideraron la operación en la que terminó muerto Escobar, baleado en un tejado. “Aguilar llamó a Miguel y le dijo: «Viva Colombia, ganamos». Y sí que ganaron: diez millones de dólares, porque habíamos acordado subir la recompensa para Aguilar y González” (página 368).

Niega que haya sido una disputa por rutas o negocios de la mafia. Asegura que se desencadenó por una vendetta entre dos lugartenientes de Escobar en la que terminó involucrado Hélmer Pacho Herrera. Pablo Escobar tomó partido y le pidió al cartel de Cali que entregaran a Herrera. Gilberto se negó y ahí inició la confrontación.

ENCUENTRO CON LAS FARC

Después de la caída de Pablo Escobar, Gilberto gestionó una reunión con las Farc con el objetivo de tener una estrategia conjunta en contra de la extradición. El encuentro era con Manuel Marulanda Vélez pero finalmente se realizó con Raúl Reyes, con quién habló en un campamento. “—Nosotros los narcotraficantes estamos en la lista de Estados Unidos para pagar cárcel bajo su justicia y su control y le recuerdo, Raúl, ustedes no serán la excepción. Me respondió algo disgustado: —Nosotros no somos narcotraficantes, nosotros luchamos por ideales” (Página 389). Y más adelante: “(…) Rematé diciéndole, a riesgo de no salir de la zona: —Ese calificativo de «narcoguerrilla» tiene sus verdades, es por eso por lo que sí creo que tenemos mucho en común y que el tema de la no extradición es de interés para ambos”. (Página 389).

CAMBIO DE VERSIÓN

La versión que da Rodríguez Orejuela coincide con la entregada por Salvatore Mancuso en la Justicia Especial de Paz, JEP, según la cual José Santacruz, supuestamente, cayó muerto a manos de Carlos Castaño y no por un operativo de las autoridades. “Hay una secuencia de varios hechos que está relacionada con la paranoia de Carlos Castaño. El primero fue el asesinato de José Santacruz, en marzo de 1996, menos de dos meses después de su fuga de la cárcel. Los aliados de Castaño creyeron que esa fuga iba a ser el motivo para reactivar la extradición de colombianos a Estados Unidos y no dudaron en hacerle la solicitud a Castaño, quien ejecutó el plan aunque Santacruz lo consideraba uno de sus mejores amigos. Castaño se valió de Doble Cero, uno de sus hombres de más confianza, para tenderle la celada. Lo citó en Medellín y cuando ingresaba a una casa en El Poblado se le abalanzaron por la espalda; dicen que les costó mucho trabajo doblegarlo. Después Castaño permitió que lo de José se presentara como un operativo de la fuerza pública”. (Página 392)

Rodríguez Orejuela le dedica varias páginas de su libro al tema de la extradición de 1986, que ocurrió después de que fuera capturado en Madrid, junto a Jorge Luis Ochoa. Se refiere a la versión del supuesto soborno pagado y narra sobre el proceso judicial, pues lo pedía en extradición tanto Colombia como Estados Unidos, lo que en su momento inició un largo debate al respecto. “La gestión se centró en evitar la extradición a Estados Unidos y, en cambio, conseguir que ese procedimiento se hiciera hacia Colombia. También era viable jurídicamente, según el análisis de los abogados, que fueran juzgados en España. Gilberto se enteró de que el caso llegó a conversaciones de alto nivel. Según le dijeron, García Márquez le tocó el tema a Felipe González durante un encuentro, pero el presidente del Gobierno lo eludió sin mucho preámbulo y cambió de tema. El escritor entendió que no quería hablar del asunto y no le insistió. García Márquez se lo hizo saber al amigo periodista, previamente contactado por Miguel, quien había viajado a España exclusivamente para esa gestión. Como no hubo resultados por esa vía, se acudió a otro amigo íntimo de Felipe González, que lo conocía desde cuando el PSOE era un partido clandestino. Ahora era alto consejero y este personaje, muy inteligente, era un socialista por convicción y ladrón por ambición. A dicho consejero presidencial se le expuso la situación y la idea de que Ochoa y Rodríguez fueran extraditados a Colombia y no a Estados Unidos, o que fueran juzgados en España. El intermediario, entre risa y también en serio, soltó una cifra en millones de dólares. Difícil de saber si hablaba en serio. Era imposible para Ochoa y Rodríguez llegar a un acuerdo, por dos dificultades a superar. La primera, la cantidad de dinero tan alta que pedía, que, aun teniéndola, era difícil de manejar en efectivo1 y, segundo, porque los abogados, tanto de Rodríguez como de Ochoa, les advirtieron a ambos, desde un principio: «Si nos enteramos de que en este proceso hay corrupción o un intento, a cualquier nivel, nos retiramos del caso»”. (páginas 75 y 76)

Colprensa.