Duele decirlo, pero es la realidad.

En El Doncello, Caquetá, una quebrada que antes corría limpia, hoy está herida. Donde había agua cristalina, hoy hay plástico, desechos y olvido.

Y en medio de ese paisaje que indigna… aparece la esperanza.

Nora Isabel Carvajal, enfermera, mujer de territorio, decidió no mirar hacia otro lado. Junto a sus estudiantes de enfermería, bajó hasta la quebrada y empezó a hacer lo que muchos evitan: recoger basura, limpiar, dignificar.

No fue una jornada simbólica.
Fue un acto de amor.

Entre lodo, malos olores y residuos, han sacado bolsas y más bolsas. Han estado ahí, donde el abandono se nota, recuperando poco a poco lo que otros han destruido.

Porque lo más duro no es la basura…
es la indiferencia.

Mientras unos ensucian sin pensar, otros luchan por devolverle la vida a una fuente hídrica que le pertenece a todos.

UN LLAMADO QUE NO PUEDE SER IGNORADO

A la comunidad de El Doncello:
cuidar el agua no es un favor, es una responsabilidad. No podemos seguir convirtiendo nuestras quebradas en botaderos.

A la Alcaldía y al Concejo Municipal:
¿dónde están los proyectos? ¿dónde están los guardianes del agua?

Es momento de respaldar esta causa, de crear iniciativas reales, de caminar junto a quienes ya están haciendo la tarea.

UNA MUJER QUE HONRA SU TIERRA

Nora Isabel no solo limpia una quebrada.
Está sembrando conciencia.
Está enseñando con el ejemplo.
Está defendiendo la vida.

Y eso… merece ser apoyado.

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