Un caso que estremece al país entero se conoció en el departamento del Guaviare, donde un niño de tan solo 14 años fue víctima de reclutamiento forzado en medio del conflicto armado.

Según información conocida por las autoridades, el menor fue sacado de su propia casa por integrantes de disidencias armadas. En medio del dolor y la desesperación, el niño se aferró a su padre y, entre lágrimas, pronunció palabras que hoy duelen en todo Colombia:

“Papá, yo no me quiero ir…”

“Papi, ven y dame un abrazo… porque yo siento que esta será la última vez que me vas a ver…”

A pesar de las súplicas, fue llevado a la fuerza hacia la selva.

Ya en poder del grupo armado, el menor manifestó que no quería hacer parte de la guerra. Esa decisión, lejos de salvarlo, lo convirtió en víctima de maltratos físicos y psicológicos.

Uno de los momentos más desgarradores ocurrió cuando, bajo amenazas, fue obligado a abrir un hueco en medio de la selva. El adolescente, lleno de miedo, habría dicho:

“Por favor, déjenme ir… yo no quiero estar aquí… yo tengo familia…”

Cuando terminó, su vida fue arrebatada en ese mismo lugar. De acuerdo con las investigaciones, una mujer conocida con el alias de “Linda” habría accionado un arma en su contra en repetidas ocasiones.

Este crimen vuelve a poner en evidencia una realidad alarmante: el reclutamiento forzado de niños en zonas rurales, donde grupos armados siguen arrebatando la vida y la inocencia de menores de edad.

Aunque uno de los presuntos responsables, conocido como alias “El Mono”, fue capturado recientemente, el dolor de esta tragedia deja una herida profunda en el país.

Hoy, más que un caso judicial, queda el eco de una frase que rompe el alma:

“Papá… yo no me quiero ir…”

#Colombia #Guaviare #NoAlReclutamiento #NiñezProtegida #Justicia #DerechosHumanos #DolorDePaís

Comparte en tus redes