Una grave denuncia ciudadana encendió las alarmas en Curillo, Caquetá. Una madre de familia envió un video que evidencia el preocupante estado de una estructura abandonada dentro de la Institución Educativa Ángel Cuniverti.
En las imágenes se observa un salón en total deterioro: techo colapsado, puerta abierta, basura y escombros acumulados, un espacio que fácilmente podría convertirse en refugio de roedores o incluso culebras. Lo más alarmante es que, según la denuncia, los niños juegan allí, se esconden y tienen acceso libre, exponiéndose a un peligro real.
El riesgo no es menor. Parte de la estructura aún permanece en pie, pero en condiciones inestables, lo que podría provocar un colapso en cualquier momento y desencadenar una tragedia.
Desde el punto de vista legal, la situación es delicada. La Ley 115 de 1994 establece que las instituciones educativas deben garantizar espacios seguros y adecuados para los estudiantes. A esto se suma lo reiterado por la Corte Constitucional, que ha sido clara en señalar que cuando la infraestructura pone en riesgo a los menores, se están vulnerando derechos fundamentales como la vida, la integridad y la educación.
Aquí no se trata de un simple descuido. Se trata de un riesgo latente, visible, advertido… y que podría tener consecuencias graves si no se actúa a tiempo.
La comunidad hace un llamado urgente a las autoridades educativas y municipales para que intervengan de inmediato este espacio y eviten lo que muchos ya temen.
¿Se va a esperar a que ocurra una tragedia para tomar acciones?