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Los resultados electorales parciales en Bolivia están a punto de confirmar este martes la victoria del presidente Evo Morales en la primera vuelta de las elecciones, pero la oposición denuncia un fraude y protesta en las calles, convocando a los ciudadanos a estar alerta; mientras observadores internacionales de la OEA cuestionan esta ventaja repentina del jefe del Estado.

Después de una jornada violenta este lunes, en la que manifestantes quemaron urnas y sedes electorales, la oposición, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos preparaban nuevas protestas para el martes.

Las movilizaciones en las calles comenzaron cuando las autoridades electorales, sin explicación alguna, reanudaron el lunes por la noche el recuento de votos interrumpido el día anterior. El OEP paralizó la difusión del escrutinio el domingo, tras un primer y único informe de conteo rápido del 84% de las actas que daba un 45,28% a Morales y un 38,16% a Mesa, datos que anticipaban un balotaje el 15 de diciembre.

Según la Constitución boliviana, el ganador en primera vuelta debe obtener el 50% más uno de los votos válidos o al menos 40% de los sufragios, con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo y el recuento rápido de actas (TREP) dio sorpresivamente a Morales un 46,87% de los votos y a su rival, Carlos Mesa, el 36,73%, una vez escrutado el 95,30% de los sufragios.

Morales, en el poder desde 2006, está a punto de evitar una segunda vuelta y ser reelegido. Las protestas han aumentado afectando varias ciudades. En Sucre y en Potosí, enardecidas muchedumbres incendiaron los tribunales electorales departamentales. En La Paz se registraron choques con la policía, mientras la oficina del partido gobernante, el Movimiento Al Socialismo (MAS) era destruida en Oruro (sur).

Los incidentes también alcanzaron a las ciudades de Tarija (sur), Cochabamba (centro) y Cobija (norte), donde la policía dispersó a los manifestantes. En Riberalta, departamento Beni (noreste), los manifestantes destruyeron una estatua del fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez, aliado de Morales.

para este martes, la movilización se prevé mayor y más organizada. El sindicato de médicos, que mantuvo una huelga de más de un mes por reivindicaciones laborales, anunció movilizaciones en todo el país. «Hoy se juega la democracia», dijo su líder, Luis Larrea.

Fernando Camacho, presidente del poderoso Comité Pro-Santa Cruz (rica región del este del país), un colectivo de derechas que agrupa desde empresarios hasta asociaciones de vecinos, llamó a «bloquear el país».

La influyente plataforma civil Conade, que agrupa a comités cívicos de todo el país, anunció también una «resistencia civil» ante la posible victoria de Morales.

Su líder, Waldo Albarracín, que recibió un golpe en la cabeza en una pelea callejera con miembros del oficialismo,  denunció que «se consuma un fraude monumental»

La ventaja de Morales fue cuestionada por la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que manifestando su preocupación y sorpresa por los supuestos resultados ya que estaban orientados hacia una segunda vuelta entre Morales y Mesa, dijo en un comunicado.