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Desde este fin de semana un grupo de las comunidades étnicas, Kogui y Wiwa, arraigadas en la Sierra Nevada de Santa Marta, se han acentuado en el Parque Simón Bolívar de Santa Marta, con el fin de protestar debido a incumplimientos por parte del Ministerio del Interior, en el nombramiento de un representante de las tribus ancestrales como cabildo gobernador.

Esto a simple visto parece tan solo ser un trámite burocrático entre el gobierno y las comunidades ya mencionadas, pero en sí, va más allá. Y es que le han estado metiendo gato por liebre a los indígenas, quienes pensaban estar bien representados con el actual Cabildo gobernador, el cual ha resultado ser un infiltrado mismo del gobierno, un vende patrias como dice certeramente la frase.

Y no es para más, ya que José de los Santos Sauna el Gobernador actual, no ha estado representando los intereses de sus comunidades como sería lógico, ya que debería estar defendiendo sus intereses y como vocero representar sus iniciativas. Las cuales se han visto envolatadas y tan solo presenta una serie de excusa cuando se le ha pedido un diagnóstico de su gestión, que muestra sino más que frustraciones e impedimentos. Siendo más una omisión que aporta al beneficio de los intereses del gobierno que ha encontrado en dicho Gobernador indígena, un aliado que protege el no avance de las políticas públicas y demás que se han pactado con las comunidades.

De esta manera, al verse descubierto este plan vergonzoso, los indígenas han pedido reiterativamente al gobierno se ejecute el cambio inmediato de tal Gobernador indígena, pero como es de esperarse, se han estado haciendo dilataciones para tal ejecución, como dicen por ahí, se han hecho los de la vista gorda.  Y claro está, no les sería útil tener a otro representante, quien anda afincado ahí, como gran jerarca, no para beneficio de las comunidades sino del gobierno.

“Es un desvergonzado. Todo lo que ha hecho es nada. Y cuando se le pide explicación no da sino patrañas, aún con insolencia y prepotencia el Gobernador del estado porque así debe decírsela, no el Gobernador de nuestras comunidades, responde groseramente, se siente blindado, protegido, se cree un dios, al cual pretende le brindemos culto, a quien es no más que un traidor, que no merece otra cosa que el destierro” expresó un líder de los que se encuentra convocado en la protesta, el cual  pidió su nombre fuera reservado ya que ha estado presentando por estos hechos, amenazas.

En la protesta, han hecho presencia más de 100 integrantes de las comunidades indígenas, quienes se han tomado la plaza del parque, cerca de la administración distrital, reclamando respuesta del gobierno ante el cual han insistido que sea nombrada la autoridad que los represente a cabalidad.

 

Según algunos líderes de la manifestación, “se ha hecho un llamado al Ministerio del Interior para ser escuchados en su necesidad de tener su propia representación”.

Cabe resaltar que los indígenas llegaron hasta el Parque Simón Bolívar, en Santa Marta, luego de una larga caminata desde lo alto del macizo. Y su fin no era para protestar, sino el objetivo era reunirse con los representantes del Ministerio de Interior, para abordar el tema del cambio del Gobernador indígena y designarlo. Pero tal encuentro se canceló de buenas a primeras, dejándolos metidos en una cita ya pactada entre ambos proponentes.

La verdad algo que no es raro. Pues no es un secreto que los indígenas han sido vistos como ciudadanos de tercera clase. Y es que para llegar a tal conclusión no más basta ver no solo este ejemplo, sino sin número más en el que el gobierno les incumple una y otra vez, y suele reunirse para pactar, para jurar sobre la biblia acuerdos de los cuales no suele cumplir o tan solo dar migajas cuando ya se ven muy presionados por parte de una protesta Nacional o porque tienen a la vista la comunidad internacional.

¿Que pasara en este caso? Para ser sincero tal vez nada. Se seguirá dilatando el nombramiento, incumpliéndose citas, o hasta un delegado del gobierno llegará, tal vez no cuando así lo esperen, quien les resultará con alguna babosada, un acuerdo de bolsillo con el fin de calmar la protesta la cual no servirá de nada si la dignidad de las comunidades indígenas se dejan conmover con mentiras, como las ya acostumbradas. Siendo al parecer una estrategia que bien al Gobierno les viene funcionando al ver la debilidad de algunas comunidades indígenas que ceden ante el encantamiento de las palabras y no de los hechos.