Hoy la región amazónica del Brasil que representa un 1/3 de las selvas tropicales del mundo, cumple 18 días soportando diferentes focos de incendios de gran envergadura.

Lo que ningún gobierno hizo por voluntad propia, ahora por presión de las redes sociales como twitter que bien con el # PrayforAmazonas (reza por la Amazonía), la cual fue tendencia el pasado miércoles, recibiendo más de 761-000 tuits al final del día, puso en boca de todo el mundo la terrible situación que vive el amazonas en donde según datos suministrados esta semana por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), durante este año se han presentado 71.497 focos de incendios en el territorio brasileño, lo cual indica que dicha situación es desbordante y supera en un 83% a los del mismo periodo de 2018.

Ahora bien, de una manera aun indigna y creyéndose el héroe pero teniendo capa de villano, el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro se ha dignado a prestar un poco de su valiosa atención que como todo lo que hace es tardía, ante esta situación que como lo hiciera Pilatos (el personaje bíblico) ha estado lavándose las manos de una manera grotesca e infantil, queriendo desviar este debate legítimo, al atreverse a insinuar que las ONG son las causantes de los graves incendios que se presentan en el amazonas. Esta insinuación alerquinesca no es otra forma de demostrar su ineficacia en el cargo, en donde trata de tapar con un dedo en esta ocasión no al sol sino, a las gigantescas llamas que parecen brillar más que el astro solar sobre la selva ignorada del amazonas.

 

El presidente de la deforestación (Jair Bolsonaro) quien se le debía otorgar este título por atribución propia, al accionar políticas que favorecen a la expropiación de reservas forestales para la activación de la minería y la deforestación que según indicó el INPE, en el 2018 se perdieron cerca de 7.500 kilómetros cuadrados de bosque, un dato que poco o nada le importa a Bolsonaro quien ha dado la espalda ante su propio país y aún más al mundo entero quien les atañe esta situación, ya que esta región hace parte del pulmón del mundo que provee el 20 % del oxígeno que respiramos.

 

Y es que sigue siendo vergonzoso que dirigentes de otros países no se hayan pronunciado respecto al tema, al menos con eficacia, no solo para ganar popularidad con una salida oportunista ante los medios sin más alcance que buscar simpatizantes, dejando a un lado liderar un debate entorno a este tema para así contrarrestar semejante daño ambiental en la reserva de flora y fauna más grande del planeta.

 

Este hecho sin precedentes también y como es costumbre ha acusado noticias falsas, por lo que se viene diseminando en redes sociales datos imprecisos o irreales como fotografías que se han hecho virales que no obedecen a la realidad, siendo tomadas de sucesos aislados que han sido presentados como parte de la gran catástrofe ambiental de la Amazonía, por lo que la Agencia AFP ha tenido que salir a su paso para advertir a la sociedad sobre tal fenómeno, procurando de esta manera que los internautas y demás, no caigan en la desinformación y sepan a ciencia cierta lo que sucede en la amazonia del Brasil.

 

Ahora bien, toda esta información cae en la impotencia al ver la realidad de quienes deberían tener la obligación de contrarrestar este mal que nos abarca a todos. Y digo impotencia, al ver las salidas en falso del presidente del Brasil Jair Bolsonaro, quien parece estar más preocupado por sus aliados destructores ambientales quienes desangran y menoscaban la amazonia, sacándole provecho al ejercer la minería y la deforestación que son los principales sospechosos de estos mega incendios, y no muestra así mismo algún índice de preocupación al menos mínima, que en sí debería ser atenuante y enérgica en torno a lo que acontece en la amazonia, lo cual a todos nos tiene expectantes, en espera que ¡hagan algo!, pero nada sucede aún. Por eso, los habitantes del mundo ya hemos entendido el mensaje desinteresado de nuestros dirigentes, quienes solo se interesan en sacar provecho de esta situación, por lo que hemos tomado iniciativas para ejercer la presión que parece es la única arma que podemos usa en favor de la Amazonia que arde, como arde también de una manera más desbordante nuestra indignación, por ineptitud de quienes nos dicen gobernar, o más bien gobiernan a favor de algunos intereses egoístas en donde como siempre pagamos los platos rotos y en esta ocasión le esta tocando a la pacha mama nuevamente, a su regalo, su legado que estamos destruyendo aun por omisión, la amazonia, o bien debería ser más preciso, lo que por ahora queda de ella.

 

Columna escrita por Juan David López